COMETA

viernes, 10 de diciembre de 2010

CUENTO "EL AGUA DORADA"


Hace mucho, mucho tiempo la gente no tenía grifos en su casa y por ello tenían que salir a la fuente para traer el agua del pozo en un cántaro. Era la tarea de las mujeres y muchachas, quienes al mismo tiempo lo aprovechaban para charlas e intercambiar noticias y novedades.

Una noche, Ruth había tomado su cántaro para ir al pozo. Al salir de la casa, notó que una estrella en el cielo brillaban tan fuerte que su luz resplandecía sobre las demás estrellas y la luna.

- ¿Qué significaba esa estrella tan maravillosa?,  pensó.

Cuando llegó al pozo ya no había nadie porque se había entretenido demasiado observando la maravillosa estrella. Cuando estaba bajando el cántaro para recoger agua del pozo se detuvo, porque el espejo del agua brillaba como si fuera de puro oro, debido al reflejo de la estrella celeste.

- ¡Como brilla y resplandece!, ¡Qué bonito sería si la abuelita también la pudiera ver!

De este modo bajó el cántaro y al sacarlo ¡el agua brillaba como el oro!

Rápidamente se fue a su casa y se lo mostró a su abuelita. Como la anciana era muy sabia le dijo:

- ¿Qué luz será ésta, que ya comienza a iluminar el mundo, y que hace brillar el agua? ¡Hasta tus ojos comienzan a brillar!

La noticia del agua dorada corrió por toda la aldea, y todo el mundo se apresuró a sacar un poco del pozo. Sin embargo, por más que sacaban, el agua siempre mantuvo su brillo. Lo conservó hasta... bueno ¿hasta cuando?

Hasta que el Niño Jesús nació en Belén y entonces su luz empezó a iluminar el mundo.

(Dedicado a todas aquellas mujeres y niñas que, aún en estos tiempos,  todos los días tienen que salir de sus casas a por agua)

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