viernes 4 de diciembre de 2009

CUENTO "AVENTURAS DE UNA BOLA DE NAVIDAD"



Cuento de Bélgica

Erase una vez una pequeña y alegre bola de adorno de Navidad, la llamaban la señorita Larosa.Image Hosted by ImageShack.us


Todos los años por estas fechas vivía colgada de la rama de un abeto.Image Hosted by ImageShack.us


Cada invierno, tras un largo descanso metida en una caja, la señorita Larosa volvía a ver a sus amigos del árbol de Navidad.

Bolas, guirnaldas, velas y angelitos se saludaban efusivamente. Todos estaban contentos al verse de nuevo, charlaban hasta muy tarde e incluso cantaban una alegre canción de navidad.
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Este año, la señorita Larosa hizo un descubrimiento: una nueva y espléndida guirnalda serpenteaba de rama en rama, pasando justo por debajo de ella.

La guirnalda le explicó que era la primera vez que estaba en un árbol de navidad que le pinchaban un poco las agujas y le encantaba el olor a resina. Venía de adornar las mesas de cumpleaños, de vivir el carnaval...

- "Oh, qué excitante vida ha tenido usted".
- "Si quieres, la próxima vez te llevo", le propuso amable la guirnalda.

Así fue como cuando al desmontar, los dueños de la casa, el árbol de navidad, nuestra bola se dejó caer con disimulo dentro de la caja de la hermosa guirnalda, encima de una bolsa de confeti.

- "Bien hecho", le dijo la guirnalda. "Ahora sólo hay que esperar unas pocas semanas. Cuando vuelvan a abrir la caja, lo único que debes hacer es dejarte llevar de mesa en mesa. Nunca dejes de sonreir y no te asustes de los petardos".

Aquel año, la señorita Larosa participó en todas las fiestas y vio cosas que ninguna bolita de adorno de Navidad había visto antes que ella.

En el baile de carnaval hizo tres nuevos amigos y las vacaciones de Semana Santa las pasó en compañía de un simpático huevo de Pascua.Image Hosted by ImageShack.us


Y a la siguiente navidad eran miles de aventuras las que tenía que contar a sus amigos del abeto.

lunes 30 de noviembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD "CAMINO A BELÉN"




Un buen día, camino a Belén, María y José llegaron a un río. Este no era ni muy ancho ni muy profundo, pero su agua, por ser invierno, estaba terriblemente fría.

Cuando el burrito metió cuidadosamente su patita en él, la sacó rápidamente. ¡No iba a atravesar aquel río tan frío!

Como no había ni un puente cerca ni una barca había que vadear el río.

Ya estaba José remangandose el abrigo y preparándose para llevar a María sobre sus hombros... cuando María se acercó a la orilla y comenzó a cantar una bonita canción al agua.


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Tanto le gustó la canción al río que respondió parando su corriente y formando un puente de agua congelada para que pudieran atravesar.


De este modo María y José, con su burrito, pudieron continuar su camino hacia Belén.

Por eso desde ese día, el agua en Invierno se congela, se transforma en hielo y baila su danza.¿A que no lo sabías?

sábado 28 de noviembre de 2009

CUENTO "HISTORIAS DE UN ANGELITO"




Erase que se era un pequeño angelito que vivía en el cielo. Claro, ¿dónde sino puede vivir un angel?.Image Hosted by ImageShack.us

El pequeño angelito se aburría. Queria pintar las nubes de colores, las estrellas de verde, el firmamento de rosa... A la estrella de Belén quería convertirla en un cuadro abstracto...

Él era un artista y allí nadie le dejaba crear nada nuevo. Todos le decían:

- ¡Ni hablar! ¡Imposible!

Tampoco se quejaba. Era feliz.

En el cielo había más niños como él para corretear entre las nubes y resbalar por las estrellas. Para escuchar los cuentos que contaba la Luna o para hacer rabiar y gastar bromas a los mayores.
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Aunque, luego, los mayores se enfadaban con ellos. Les daban una buena regañina y acababan todos llorando. Entonces las nubes se empapaban de agua y abajo, en la Tierra, llovía.Image Hosted by ImageShack.us



Pero había alguien que nunca se enfadaba y siempre lo cuidaba ¿quieres descubrirlo?



martes 24 de noviembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD "LA PETICIÓN DE LAS ESTRELLAS"

Hace muchos, muchos años, en el cielo por la noche no había estrellas.

Lo que pasa es que las estrellas son muy tímidas y les da mucha vergüenza que las vean en el cielo, por eso no se atrevían a salir por la noche.

Lo único que había en el cielo era la luna, pero estaba tan triste de estar sola que no iluminaba nada. El cielo estaba negro y las noches eran muy oscuras. Y claro, los niñ@s tenían miedo.

Un angelito que hablaba con los niñ@s fue a convencerlas para salieran todas las noches. Y les dijo:Image Hosted by ImageShack.us - Estrellas, ¿cómo es que siendo tan bonitas no llenais el cielo con vuestro brillo?. Mirar los meteoritos, que son una roca y están toda la noche de un lado para otro.

- Es que somos muy tímidas y no nos gusta que nos miren. Le contestaron.Image Hosted by ImageShack.us


- Pero sois muy bonitas y a los niñ@s les gustaría veros; ¿no hay manera de que olvideis ese problema?.

Así fue como le dijeron que solo saldrían cuando las personas demostraran felicidad porque les gusta mucho la alegría. De modo que cada vez que una persona hiciera algo bueno por otra y que a esta última le diera alegría una de ellas se iluminaría.

El angel, muy contento, fue a contarselo a los niñ@s, que se lo contaron a sus familias.

Las personas empezaron a hacer cosas que fuesen buenas para los demás y que los hicieran estar alegres.

De este modo, por la noche, el cielo comenzó a llenarse de estrellas.

Como esto sucedio hace muchos años, hay muchas estrellas en el cielo. Pero aún quedan muchísimas más que están esperando que les demos alegría a los demás para salir.Image Hosted by ImageShack.us



Y yo, como quiero que sigan saliendo estrellas, intentaré haceros felices al escuchar esta canción. Esta noche... ¿cuántas nuevas se iluminarán?


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I made this video playlist at myflashfetish.com

viernes 20 de noviembre de 2009

CUENTO DE EGIPTO "LOS DIEZ HIGOS"


Había una vez en Egipto un campesino que solo tenía una higuera. Una fría mañana vio en la higuera diez hermosos higos. Era tan raro que crecieran higos en invierno que aquello le pareció una señal divina y decidió pedir consejo al adivino:

- Cada día llevarás al faraón un higo- le dijo el adivino- y el dédimo día tu destino cambiará.

El campesino cogió un higo y se dirigió al palacio.

El faraón, para quien los higos eran un manjar, agradeció el regalo, e inmediatamente escribió en un papiro una nota para que el tesorero entregara al campesino diez monedas de oro.

Los días siguientes, el campesino fue haciendo llegar sus higos al faraón, que mostraba su aprecio recompensandolo.

Esto despertó la envidia del consejero del faraón que ideó un plan para que el campesino cayera en desgracia.

- Tus higos son excelentes-le dijo, pero tu aliento desagrada al faraón. Deberías cubrirte la cara ante él.

Al día siguiente, el faraón se extrañó de ver al campesino con un pañuelo en la cara y al preguntar por el motivo el consejero le dijo que el campesino no aguantaba el aliento del emperador.

El faraón, pensativo, escribió una nota para el tesorero. Pero el consejero, asombrado de que el faraón no hubiera castigado al campesino, decidió quedarse con parte de la recompensa. Con esta intención se ofreció al campesino para recogerla y entregársela cuando volviera de nuevo a palacio. El hombre, confiado, aceptó.

Al presentar la nota al tesorero éste mandó que encerraran y apresaran a su portador, porque así estaba escrito en ella.

Cuando al día siguiente el campesino se presentó ante el faraón, este comprendió todo lo ocurrido y lo nombró su nuevo consejero. ¡Un hombre tan generoso sabría dar buenos consejos!.

Por eso organizó una gran fiesta en la que no faltó comida, sobre todo higos, y actuaciones de grandes bailarinas.

martes 17 de noviembre de 2009

CUENTO DE LA C


Erase que se era una niña que estaba aprendiendo a escribir su nombre, pero no sabía escribir su inicial. Por eso le parecía que su nombre era horroroso.

- ISTINA, ¡uf! ¡qué feo!. ¿Cómo se escribiría la letra c?

Con la ayuda de sus padres lo descubrirá y el resultado será maravilloso.


viernes 13 de noviembre de 2009

CUENTO "EL SOL Y EL ERIZO"



Hace muchísimos años, el Sol decidió casarse e invitó a todos los animales de la Tierra a celebrarlo.

El erizo, al conocer la noticia, se escondió en un agujero porque a él no le apetecía acudir a la boda.

El Sol decidió ir a su casa personalmente para invitarlo pero, por más que lo buscó no pudo encontrarlo.

Para asegurarse de que no faltara a la celebración, les pidió a los vecinos que le comunicaran el mensaje.

Al marcharse el sol los vecinos encontraron sin problemas al erizo y le transmitieron el mensaje: no debía faltar a la boda del sol.

Como era imposible decir “no” al Sol el erizo se reunió con el resto de los animales y fue a la celebración. Todos iban entusiasmados menos él, que no dijo ni una palabra en todo el camino.

Al llegar al palacio del Sol, los invitados se sentaron a comer y a beber, encantados con el festejo.

Pero el erizo prefirió irse a un rincón a roer una piedra que había traído consigo.

Pasado un rato, se abrieron las puertas principales y una gran ola de luz y de calor invadió la sala.

Era el sol que, emocionado, invitó a todo el mundo a bailar y a divertirse por todo lo alto. Y el erizo siguió en su rincón, royendo la piedra.

¿Qué haces, erizo?- preguntó el Sol- ¡Deja esa piedra y disfruta de la fiesta! ¡Pronto será mi boda y quiero que todo el mundo esté contento!

- No puedo. Estoy muy preocupado porque pienso que si, hasta el momento, eres el único Sol y ya hace bastante calor sobre la Tierra, ¿qué sucederá cuando tengas hijos Soles?

Las plantas se secarán, la Tierra se convertirá en un desierto… Y será mejor para nosotros, los animales, que nos vayamos acostumbrando a comer piedras, para que cuando sobre la Tierra no quede nada más, éstas no nos sepan tan mal.

El Sol se quedó muy pensativo. Salió de la gran sala de su palacio y, sentado en su trono, se quedó meditando sobre lo que había dicho el erizo.

Después de un tiempo les dijo a todos:

- Amigos, tendréis que volver a casa. He decidido, por el bien de todos, no casarme. Su amigo el erizo tiene razón: no puede haber sobre la tierra más que un sol; si yo llegara a tener hijos Soles, todos los animales y las plantas morirían de calor.

Los animales, al verse privados de su fiesta se enfurecieron y quisieron pegar al erizo. Pero éste se había escondido.

Solo salió al ver que ya no había nadie amenazándole.

En aquel tiempo, el erizo no tenia púas, pero el Sol, agradecido, se las regaló para que pudiera protegerse.

Así podría caminar en adelante tranquilo sobre la tierra.

Mientras el sol, al comprender lo importante que es mantener el equilibrio en la naturaleza, siguió reinando en solitario

(Cuento de Bulgaria)

Y el erizo desde entonces es muy, muy feliz...