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miércoles, 27 de marzo de 2013

CUENTO "LA TORTUGA" (para trabajar conflictos en el aula)




Esta es la historia de una pequeña tortuga a la que le gustaba jugar a solas y con sus amigos. También le gustaba mucho ver la televisión y jugar en la calle, pero no parecía pasárselo muy bien en la escuela .

A esa tortuga le resultaba muy difícil permanecer sentada escuchando a su maestro. Cuando sus compañeros y compañeras de clase le quitaban el lápizo la empujaban, nuestra tortuguita se enfadaba tanto que no tardaba en pelearse o en insultarles hasta el punto de que luego la excluían de sus juegos.

La tortuguita estaba muy molesta. Estaba furiosa, confundida y triste porque no podía controlarse y no sabía como resolver el problema. Cierto día se encontró con una vieja tortuga sabia que tenía trescientos años y vivía al otro lado del pueblo. Entonces le preguntó:

-¿Qué es lo que puedo hacer? La escuela no me gusta. No puedo portarme bien y, por más que lo intento, nunca lo consigo.

Entonces la anciana tortuga le respondió:

-La solución a este problema está en ti misma. Cuando te sientas muy contrariada o enfadada y no puedas controlarte, métete dentro de tu caparazón (encerrar una mano en el puño de la otra y ocultando el pulgarcomo si fuera la cabeza de una tortuga replegándose en su concha). Ahí dentro podrás calmarte. 

Cuando yo me escondo en mi caparazón hago tres cosas:

 En primer lugar, me digo – Alto - luego respiro profundamente una o más veces si así lo necesito y, por último, me digo a mi misma cuál es el problema. 

A continuación las dos practicaron juntas varias veces hasta que nuestra tortuga dijo que estaba deseando que llegara el momento de volver a clase para probar su eficacia. 

Al día siguiente, la tortuguita estaba en clase cuando otro niño empezó a molestarla y, apenas comenzó a sentir el surgimiento de la ira en su interior,que sus manos empezaban a calentarse y que se aceleraba el ritmo de su corazón, recordó lo que le había dicho su vieja amiga, se replegó en su interior, donde podía estar tranquila sin que nadie la molestase y pensó en lo que tenía que hacer. Después de respirar profundamente varias veces, salió nuevamente de su caparazón y vio que su maestro estaba sonriéndole. 

Nuestra tortuga practicó una y otra vez. A veces lo conseguía y otras no, pero,  poco a poco, el hecho de replegarse dentro de su concha fue ayudándole a controlarse. Ahora que ya ha aprendido tiene más amigos y amigas y disfruta mucho yendo a la escuela.
(PICANDO EN LA IMÁGEN DE ARRIBA ACCEDERÁS A ACTIVIDADES PARA REALIZAR EN EL AULA CON ESTE CUENTO) Gracias a Maria José de "Inteligencia emocional en la escuela" por esta aportación.

lunes, 25 de febrero de 2013

CUENTO "NADIE ROBA MI FELICIDAD"



(Un cuento para trabajar la inteligencia emocional)

Erase una vez un conejo de trapo que vivía en un prado muy, muy feliz. De día cantaba con los pájaros y jugaba con los rayos de sol y, de noche, las estrellas eran las amigas que protegían sus sueños. Le gustaba abrazar y ser abrazado por los árboles y le encantaba que las mariposas le hicieran cosquillas con sus alas. Pero un día, en aquel pacífico lugar, apareció una rana de ojos saltones que le preguntó: 

-¿Quíen eres tú, animalillo raro?

Y el conejo se quedó muy preocupado. Se preguntaba:

- ¿Quién soy yo?

Y ya no le interesaban ni los pájaros, ni los árboles, ni los rayos del sol. Sólo quería saber quién era pero nadie le contestaba.

Entonces comenzó un largo viaje para ver a qué animal se parecía, pero no encontró ninguno. 

- Yo me parezco a alguno de ellos, pensaba, pero no soy como ellos...

Así que decidió sentarse en un lugar tranquilo y quedarse solo con sus pensamientos. Cuando menos lo esperaba se sintió inundado de un gran amor y escuchó una voz en su interior, una fuerza muy grande que le hizo exclamar:

- ¡Ya sé quién soy! Soy parte de esa luz de la pradera. Soy el amor que cada mañana doy y recibo de mis amigos. Soy la alegría que se respira allá donde voy. Soy la caricia que doy a mi amigo el árbol. Soy amor y luz que está experimentando en un cuerpo físico. Soy aquel que tiene que aprender, aprender, ayudar y disfrutar mucho, muchísimo... Soy constructor de mi vida a la que traigo el amor. Soy aquel que es querido y amado incondicionalmente. Soy o que haciendo felices a los demás es feliz el. ¡YO SOY YO!... ¡YO SOY YO!

Y así fue como decidió regresar y buscar a la rana de ojos saltones. Al verla le dijo:

- Ya sé quién soy: ¡YO SOY YO!

Entonces la rana le contestó:

- Bien amigo, veo que descubriste el gran truco de la magia del alma, el gran secreto para llevar una vida que valga la pena ser vivida. Tú compartías con todos una palabra amable, un gesto de amor, una sonrisa, un abrazo... y eras feliz. Pero te faltaba lo más importante: ¡CONOCERTE! No permitas que nada ni  nadie te haga dudar de ti mismo.

Y, guiñando un ojo al conejo, le dijo:

- Tú eres tú y so soy yo. Entonces juntos cantaron esta canción...



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