COMETA

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CUENTO "EL PRIMER VIAJE A LA LUNA Y EL TAMBOR AFRICANO"

Hace mucho, mucho tiempo, los monos de nariz blanca le dieron vueltas a un asunto que los traía de cabeza. Allí estaba la Luna en lo alto, blanca como su nariz.

Les encantaba la Luna, si de lejos era hermosa, de cerca tendría que serlo mucho más. Así que, después de mucho pensarlo, decidieron viajar hasta la Luna para traerla a la tierra.

De este modo se subieron uno encima de otro, hasta que el último de todos consiguiera tocar la Luna.

Lo que pasó fue que los que estaban debajo se cansaron y la torre de monos se desmoronó. ¡Todos cayeron al suelo! Bueno, todos no, porque el que había llegado a tocar la Luna se quedó enganchado a ella por el rabo.

La Luna lo miró asombrada y tan simpático lo encontró que le regaló un tambor. Una vez que el mono aprendió a tocar el instrumento la Luna lo devolvió a la Tierra bajándolo por un cordelito.

- No toques el tambor hasta que llegues al suelo. Cuando pises tierra, toca para que yo te oiga, entonces cortaré la cuerda. Le dijo la Luna.

Pero sucedió que el mono se emocionó y tocó el tambor antes de tocar tierra. Entonces, la Luna, que lo oyó, cortó la cuerda y el mono de nariz blanca se precipitó contra la tierra quedando muy malherido.

Una muchacha encontró al pobre mono moribundo; sin embargo, él aún tuvo fuerzas para contarle la historia del tambor y regalárselo.

Así fue como el tambor llegó a África y la gente construyó muchos tambores. Lo tocan cuando están contentos. Lo tocan cuando están tristes. Lo tocan en las fiestas y lo tocan para comunicarse en la lejanía. ¡Tambores de mil formas y tamaños resuenan por toda África!.

La Luna escucha su tantán muy complacida y se acuerda con ternura del mono con nariz blanca que fue el primero que viajó a la Luna.

Cuento popular de Guinea Bissau

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