COMETA

martes, 30 de marzo de 2010

CUENTO "SE BUSCA UN NOMBRE"



Érase que se era una princesa muy descuidada que lo perdía todo: los broches de perlas, las zapatillas de cristal, los cds musicales, los ordenadores portátiles y las pequeñas coronas adornadas con rubíes.

El día que se celebraban elecciones en su reino salió del palacio y fue cuando se dio cuenta de que había perdido su nombre. Volvió corriendo a buscar en su habitación pero no lo encontró. Su nombre no estaba allí.

Salió al jardín por si el viento lo hubiera arrastrado hasta allí y buscó entre las rosas, las adormiladas petunias, en el estanque pero no lo encontró.

La princesa le preguntó al jardinero:

- ¿Has visto mi nombre por algún sitio?.
- Hoy no -respondió el jardinero- pero ayer lo vi en el cielo. Una paloma lo llevaba en el pico.

La princesa se sentó abatida entre las rosas.

- ¿Y ahora qué haré?- se lamentó- Si no tengo nombre no podré firmar autógrafos, ni podré tener el carnet de conducir, y mis amigos ¿cómo me llamarán?.

"Chist, chist". Así pasaron a llamar a la princesa que no tenía nombre.

Y claro cuando iba por la calle y la llamaban "chist, chist", todos giraban la cabeza y se señalaban con el dedo mientras preguntaban:

- ¿Es a mí?

Y la circulación siempre se interrumpía. Por eso un día la policía detuvo a la princesa, por alterar el orden público, y como no tenía nombre pasó la noche en comisaría.

El jardinero le llevó un bocadillo y ropa de abrigo mientras su padre no llegaba. Por primera vez, la princesa se dio cuenta de que la mirada del jardinero era acogedora como un nido. Se metió en ella sin vacilar y vio al jardinero por dentro. Vio que tenía la ternura de una mujer embarazada, la misericordia de un anciano y la gracia de un niño. Y YA NO QUISO MARCHARSE DE ALLÍ.

Cuando su padre vino a recogerla y camino del palacio, tropezó catorce veces con sus propios zapatos, seis o siete con el abrigo y otras tantas con el mismo pensamiento. Y era que se había enamorado.

- ¿Me quieres? le preguntó al jardinero.
- Podría quererte- contestó el jardinero- si tuvieras un nombre para llamarte en sueños.

- Que busquen mi nombre por todo el reino- ordenó la princesa.

Y el reino entero se puso a buscar.

POR FAVOR SI VES EL NOMBRE POR ALGÚN LADO DÍNOSLO... ESTÁ EN JUEGO UN AMOR...

jueves, 25 de marzo de 2010

CUENTO "EL GATO QUE QUERÍA SER PIANISTA"


Simón vivía en una pequeña ciudad. Su oficio era apagar y encender las farolas de las calles. La verdad es que esto le aburría un poco. Deseaba hacer otras cosas, cosas más emocionantes. Él tenía un sueño.

Todos los días pasaba por el escaparate de una tienda donde había un piano con un precioso dibujo de un pez. No sabe cómo, pero un día , como por arte de magia, el pequeño pez aparece en su casa y Simón toca para él en un piano imaginario. ¡Toca con pasión y con empeño!

Acompañado por el mágico pez hará su sueño realidad.

Y TÚ, ¿TIENES ALGÚN SUEÑO?

sábado, 20 de marzo de 2010

CUENTO AFRICANO "EL FUEGO Y LA LLUVIA"


Había una vez un rey que tenía una hija muy bella. Su belleza aumentó cuando alcanzó la edad de casarse, y era considerada como la joven más bella del mundo. Muchos jóvenes querían casarse con la hija del rey, pero los primeros que pidieron su mano fueron el FUEGO y la LLUVIA

La LLUVIA se presentó primero a la hija del rey para preguntarle si quería ser su esposa, y la hija respondió que sí. Pero el FUEGO había ido antes al rey a pedirle que le concediera a su hija como esposa, y el rey había accedido. El rey ordenó que dijeran a su hija que fuera a verlo. Cuando la joven estuvo en su presencia, el rey dijo:

- He prometido darte como esposa al FUEGO.

- Majestad- replicó la hija-, he prometido ya a la LLUVIA ser su esposa.

- ¿Y qué vamos a hacer ahora? - exclamaron los dos- Estamos comprometidos en dos promesas.

En aquel momento llegó la LLUVIA con intención de hacer una visita a la hija del rey. Poco después, llegaba el FUEGO con el mismo propósito. Como la LLUVIA y el FUEGO estaban decididos, cada uno por su parte, a no dejar que el otro le ganase la partida al rey se le ocurrió organizar una carrera y el que la ganase se casaría con su hija.

Había mucha expectación entre la gente. Unos decían que ganaría el Fuego; otros que la LLUVIA. La hija del rey había decidido en su corazón que, ganase quien ganase, mantendría su promesa de casarse con la LLUVIA.

El día de la carrera llegó y hacía un fuerte viento. Al principio iba ganando el FUEGO porque el viento lo empujaba con fuerza. En cuanto a la LLUVIA no había rastro de ella en el cielo. El FUEGO siguió corriendo cada vez más veloz y cuando parecía que estaba a punto de ganar la carrera, la LLUVIA empezó a caer con fuerza. El FUEGO quedó apagado antes de que pudiera llegar a la meta y la LLUVIA fue declarada ganadora.

El rey, por tanto, dio a su hija la LLUVIA como esposa y hubo un gran regocijo.

DESDE ESTA OCASIÓN, EN QUE EL AGUA APAGÓ LAS LLAMAS, HA HABIDO ENEMISTAD ENTRE LA LLUVIA Y EL FUEGO Y MIENTRAS NO PELEAN ¡QUÉ MARAVILLOSOS SONIDOS TIENE LA TIERRA AFRICANA!


Cuento de Nigeria.

domingo, 14 de marzo de 2010

CUENTO INDIO "LA PLEGARIA DEL PERDÓN"



Antes de que existiese el hombre los animales eran los Señores de la Tierra y vivían en plena libertad: el cielo para las aves, la tierra para los animales terrestres y el mar para los peces.

La aparición del hombre vino a quebrar este sencillo equilibrio, porque el hombre era cazador y disparaba lanzas y flechas a los animales para luego devorar su cuerpo muerto.

Un día, muy preocupados por lo que estaba pasando, los animais se reunieron en asamblea. Quien los presidia era el Gran Oso Blanco, el más fuerte y sabio de todos ellos . La pregunta era: ¿qué hacer con los hombres? . Algunas fieras propusieron atacarlos a dentelladas y comerlos, otros que se podría pactar con ellos y los más débiles eran de la opinión de dejarse devorar.

Tras discutir un buen rato, el Gran Oso Blanco ordenó que guardasen silencio y, para sorpresa de muchos, elevó su voz ronca y grave:

- Todos teneis un poco de razón, y la verdad es que nuestra vida corre un gran peligro. No obstante, si el hombre apareció en la Tierra, será por algún motivo que no comprendemos. Iremos a los hombres y les diremos que en nuestra comunidad hay muchos que se resistirán y otros que cederán.

De todas maneras, ya que los hombres necesitan nuestra carne para vivir, estarán obligados a pronunciar una plegaria de perdón después de sus cacerías. De este modo, tanto ellos como nosotros habremos aceptado nuestro destino.

Fue el propio Oso quien comunicó a los humanos la decisión. Y, desde ese día, la desgracia persigue al cazador que, tras cazar, no pronuncia la plegaria del perdón, pues poco le importa haber matado a un hermano.

"Gracias amigo, porque non me has hecho andar en vano. Has tenido piedad de mi de forma que pudiese obtener caza, que herede tu poder de coger dulcemente con tus manos el salmón que agarras... Oh, Amigo!.» (plegaria a un oso)

sábado, 13 de marzo de 2010

CUENTO "LAS ZAPATILLAS MÁGICAS"


Aurora, una viejecita, llega, después de muchos esfuerzos, a la puerta de su casa. Allí hay una caja de la que salen unas zapatillas que, por un momento, le hacen recuperar la juventud y la ilusión.

Un cuento entrañable que nos recuerda lo frágiles que somos y hacia dónde vamos.
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domingo, 7 de marzo de 2010

CUENTO "TRIGRIDIA Y EL DÍA EN QUE NACIÓ EL TRIGO"


Hace muchos, muchos años vivía una niña hermosísima, tan hermosa que cuando salía de casa el mismo sol se ocultaba detrás de las nubes para no tener que competir con sus cabellos dorados. Se llamaba Trigridia.

Una mañana se alejó de su aldea para dar un paseo y llegó a un enorme campo lleno de plantas salvajes. Se sentó a descansar; reclinó la cabeza junto unas matas y, tras cerrar los ojos, se quedó dormida. Profundamente dormida. Pues aquella planta era una adormidera.

Cuando la tierra sobre la que estaba se dió cuenta de su profundo sueño, se aprovechó de ello y la fue cubriendo con ramas y hojas; después hizo que el viento removiese la maleza para ocultarla y finalmente la tragó, enterrándola bajo una fina capa de piedras y polvo.

Durante días, los padres de Trigridia y toda la aldea la buscaron sin éxito. Durante noches, la tierra envolvió más y más el cuerpo de la niña. Así pasó el tiempo, llegaron las lluvias y con ellas la primavera.

La tierra quiso que todos supiesen lo contenta que estaba. Entonces floreció en el campo la primera espiga dorada. Una espiga con el color del cabello de Trigridia, su esbeltez, su hermosura, el brillo de sus ojos y la fuerza de su sonrisa.

No fue la única espiga. En los días siguientes nacieron más y más, cientos, miles, como un canto de la tierra por el amor que sentía, haSta que todo el campo fue como un océano dorado que se movía al compas del viento.

Una mañana una oruga paseó por el rostro de Trigridia; ella se desperezó y abrió los ojos. Fue su despertar. Apartó la tierra que la cubría y se levantó sin apenas recordar nada. Corrió hacia su aldea, donde todos la daban por desaparecida. Cuando contó lo sucedido fueron al campo muy enfadados pero allí se encontraron con aquel mar dorado.

Ni siquiera sabían lo que era.

- Perdón- les dijo la tierra.- Sólo quería tener un poco de sol en mi interior.

Trigridia la acarició. Cortó un mechón de su cabello y lo enterró allí mismo, en el lugar en el que estuvo dormida. Luego le prometió regresar al comienzo de cada estación para hablar y jugar con ella.

Los hombres llamaron trigridias a aquellas espigas, más tarde trigrias, y finalmente trigo.Pero esto sucedió hace cientos de años.

lunes, 1 de marzo de 2010

CUENTO CELTA "EL DRUIDA Y LA SABIA"



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Hace mucho tiempo, cuando la magia todavía existía libremente por cada rincón del planeta, vivía una sabia venerada por todos.

Tenía la habilidad de conocer el destino de cada persona, de cada animal, de cada ser viviente. La sabia había nacido en el mar y vivía en harmonía con los espíritus del bosque.

Todos aquellos que iban a buscarla nunca regresaban o encontraban un destino fatal.

En el Castro de nuestro reato vivía un druida muy especial pues hacía crecer las plantas con sus poderes.

Un día estaba realizando un hechizo para dar vida a una planta cuando algo salió mal. La planta se volvió agresiva y mató a su ayudante. Tras esto el druida pensó que había perdido sus poderes y que estaba maldito…

Muy disgustado decidió ir a buscar a la Sabia para pedirle consejo. De esta manera se adentró en el bosque una noche fría sin más abrigo que el de su túnica.

Pasó la noche a los pies de un cerezo. Cuando despertó los árboles no eran los mismos. Eran sauces.

Entonces supo por qué la gente nunca encontraba el camino a la sabia, ya que la naturaleza cambiaba.

Cuando se hizo de noche de nuevo habló con su lenguaje mágico a los árboles y les dijo:

- Ya que queréis ser sauces así sea, yo os haré compañía.

Por la mañana los árboles, agradecidos por sus palabras y su actitud, le mostraban el camino correcto hacia la sabia con sus ramas. De esta manera se internó en lo profundo del bosque siempre guiado por los árboles.

Hasta que encontró una joven que bailaba y cantaba mientras le decía:

- Sé a qué vienes. Busca un sauce dorado y obtendrás respuestas. Pero cuidado los sauces no son simples árboles ya que ellos te trajeron hasta mí".

El Druida se sentó debajo de un sauce a meditar sobre lo que le acababa de decir cuando escuchó:

- “SI AL SAUCE DORADO QUIERES CHEGAR UN RECUERDO TENDRÁS QUE DAR”.

Y recordó que cuando era niño era muy feliz.

De inmediato apareció un sauce dorado y la Sabia que le dijo:

- "LA FELICIDAD SE ENCUENTRA EN LAS COSAS MÁS PEQUEÑAS, INCLUSO EN LOS RECUERDOS”.“ SUBE A LA MONTAÑA Y EN LO ALTO TE ESTARÉ ESPERANDO”.

Y así fue como nuestro druida se puso en camino a la cima de la montaña… Solo que por el camino encontró a unas ardillas y se entretuvo un rato hablando con ellas con su lenguaje mágico. Y cuando cogió unos frutos silvestres, porque tenía hambre, los compartió con los pájaros que vivían allí.

Por fin llegó a la cima y la Sabia le dijo su destino:

- “LA FELICIDADE SE ENCUENTRA EN LAS COSAS MÁS PEQUEÑAS QUE PUEDEN PASAR DESAPERCIBIDAS. TU DESTINO ES EL MEJOR DESTINO QUE CUALQUIERA PUEDE DESEAR”.

- “EN EL CAMINO HICISTE FELICES A LOS ÁRBOLES Y A LOS ANIMALES CON TU COMPAÑÍA”.

Ese es tu destino:

- “HACER FELIZ A LA GENTE” “Y ASÍ ESTÁ DICHO. PUES YO SOY LA SABIA NACIDA EN EL MAR Y QUE VIVE AQUÍ ESPERANDO A QUE GENTE COMO TÚ ME ENCUENTRE Y AYUDE A TRANSMITIR FELICIDAD A LOS DEMÁS

Y así fue como el druida regresó a su castro, con la frente muy alta. Sus dudas fueron resueltas y conocía, por fin, su destino.

Y tú que lees este cuento intenta también sembrar felicidad allá por donde vas.

Recuerda siempre la magia. Recuerda siempre las palabras de la sabia…

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