COMETA

jueves, 17 de febrero de 2011

CUENTO "FEBRERO LOCO"

                                    
Hace mucho tiempo la madre del Viento Norte, Brisa y Viento Solano, que vivía en una torre en la cima de un alto monte,  tenía una campanilla de plata para llamarlos si los necesitaba. Como se habían echo mayores se habían ido por el mundo a correr aventuras.

Cada año los vientos visitaban unos días a su madre. Brisa en Primavera, Viento Norte en Invierno y en verano  Viento Solano.

Ocurrió que un día de primavera la madre se sintió tan sola que decidió preparar una buena merienda para reunir a sus hijos y tocó la campanilla de plata. Creyendo que su madre estaba en peligro, el Viento del Norte llegó llenando los campos de escarcha, destrozando los árboles tiernos y cubriendo el cielo de nubes negras.

Luego llegó Viento Solano con su aliento de fuego. Traía remolinos de polvo y arena del desierto donde estaba cuando oyó la campanilla. Pasó por los campos deshelando todo lo que había helado su hermano, secando árboles y plantas.

Cuando apareció Brisa, el valle era un desierto. Después de merendar, Viento Norte y Viento Solano regresaron a sus tareas y Brisa se quedó porque ya era primavera. La madre de los vientos quiso arreglar el desastre que había causado y le pidió ayuda.

Así fue como Brisa esparció por todo el lugar una colección de semillas que guardaba con mucho cariño su madre, y, luego, trajo a las nubes cargadas de agua que regaron la tierra poco a poco.

El sol y la lluvia devolvieron la vida a los campos que reverdecieron más hermosos. De las semillas nacieron árboles y plantas que nunca se habían visto antes.

Desde entonces los tres vientos visitan juntos a su madre en Febrero. Por eso, en este mes a veces sopla viento frío, otras una brisa suave...

Cuando llegue Febrero Loco, acuérdate de que los vientos se juntan para que su madre no se sienta sola.
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