COMETA

lunes, 21 de diciembre de 2009

CUENTO AFRICANO "LA NAVIDAD DE JAMELA"




La abuela de Jamela y su mamá hablaban de lo que harían de comer el día de Navidad.

Jamela sabía que lo que era la Navidad. Era cuando se celebraba el nacimiento de Jesús y tenían festival en el colegio. Navidad también era regalos y reunirse con la familia.

La abuela y mamá decidieron hacer pudín, arroz, un guiso de marogo y pollo. Le fueron a comprar un pollo a la señora Zibi que los vendía. Mamá dejó que Jamela eligiera uno y le puso de nombre NAVIDAD.

Cuando llegaron a casa lo llevaron al corral y Jamela le dio de comer mielies (maíz) y agua para beber.

Ella iba a ser la encargada de cuidarlo.

Le preguntó a mamá cuánto faltaba para la Navidad y ésta le dijo que cuando el pollo estuviera gordo y hermoso lo sería.

De vez en cuando la abuela pasaba por la casa a preguntar cómo iba el pollo, pero Jamela lo escondia para que no viera lo hermoso y gordo que se estaba poniendo.

Jamela seguía cuidando con cariño el pollo. Cada mañana antes de ir al colegio le daba de comer.

Por fin llegó el día del festival del colegio y cantaron villancicos al son de las marimbas y tambores. Todo el mundo cantaba y batía palmas.Las vacaciones de Navidad ya estaban aquí.

Y cuando la abuela vino preguntado por el pollo Jamela lo cogió y se escapó con él. Con tan mala suerte ¡que se le escapó!. De esta manera tuvo que correr tras él por todo el pueblo. La gente se reía pero nadie era capaz de cogerlo.

Jamela ya había decidido regresar a casa y contar la verdad cuando apareció su madre y su abuela y no le quedó más remedio que confesar su travesura.

En ese momento escucharon ¡JAMBA! (VETE). Alguien le gritaba al pollo mientras se metía en una peluquería.

Dentro de la peluquería Navidad corría por encima de los mostradores. Secadores, champús, peines, trenzas y adornos volaban por los aires. Mamá cogió un cesto y lo atrapó.
¡Viva! Dijeron todas las mujeres.

Cuando llegaron a casa con él la abuela lo cogió y dijo:

-¡Del cesto a la olla!.
-¡Mamá! Por favor no dejes que le haga daño a Navidad!
- ¡Un pollo es un pollo! dijo la abuela.
- ¡Navidad no es un pollo!. ¡Navidad es mi amigo y los amigos no se comen!.

Y el día de Navidad cuando todos se sentaron a la mesa a comer en familia había guiso de arroz y marogo, calabacín codido, pudín…

Al llegar el momento en que la abuela preguntó por el pollo Jamela la llevó al corral y allí, hermoso y comiendo, estaba Navidad. Las dos se dieron un abrazo y dijeron:

¡Qué navidad tan feliz!.

Acabaron cantando un precioso villancico africano para celebrarlo.

Geseënde Kersfees, FELIZ NAVIDAD DESDE ÁFRICA


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