COMETA

miércoles, 24 de febrero de 2010

CUENTO "MARIZA"

En una maravillosa isla griega vive Mariza, un pequeño burrito que se dedica a transportar peces de un lado a otro. El problema surge cuando tiene que subir hasta el pueblo que queda en la cima de la isla ¡llevando toda su carga! ¡esto es un abuso!, piensa Mariza.
Bueno, ya sabeis lo tozudo que puede llegar a ser un "burro". Así que Mariza decide que no subirá a pesar de que esta decisión le hará enfrentarse a su dueño.

Pero éste urde una hábil estratagema: la música amansa a las fieras, de este modo a ritmo de música griega consigue que Mariza suba hasta el pueblo. ¡Lo que no te imaginas es lo que descubirán al llegar!

sábado, 20 de febrero de 2010

CUENTO "LA CAJA DEL TIEMPO"


¿Sabes? Cuando Dios ordenó el mundo, lo peor fue dejarlo todo en su sitio. Había un barullo espantoso en el universo y Dios andaba afanado tratando de arreglarlo como buenamente podía.

No todo le estaba saliendo a pedir de boca. De pronto se le alargaba una cordillera y se caía, se caía hacia el mar.

- ¡Pero si me habían dicho que esta tierra era de la mejor calidad!- se quejaba el pobre Dios, espantado.

O mientras concluía un océano, le brotaban dos islas inesperadamente y no sabía dónde ponerlas.

Otro día se declaraban en rebeldía los animales marinos y se hacían anfibios porque les daba la gana, invadiendo los espacios que Dios tenía reservados para el hombre.

- ¿Será posible? ¡Esto sólo me pasa a mí!- se lamentaba el pobre Dios.

Y de tanto esforzarse una y otra vez llegó el momento en que estaba cansadísimo. De este modo, al séptimo día se fue a echar una siesta. Se tapó con la esquina de una nube y se puso a roncar.

Pero el universo se había quedado lleno de pelusas que no había tenido tiempo de recoger. Y es que cuando Dios termina algo, suele sacudir su mandilón de trabajador y allá que van las sobras.

De modo que había restos de todas clases: rincones de mediodía, trocitos pequeños de bosques, virutas de islas, plumas, patas y picos inservibles...

Ocurrió que una de esas pelusas empezó a rodar de nube en nube, de estrella en estrella, y cayó a los picos más altos, y siguió cayendo hasta dar en uno de los valles de la tierra. A medida que rodaba y rodaba, se fue haciendo más gorda y más sucia, de manera que cuando acabó de rodar era una pelusa repugnante.

Y como se sentía sucia y fea se dedicó a ir por todas partes tratando de desprestigiar la obra de Dios, sembrando cizaña y convenciendo al resto de los seres para que protestaran:

- A la serpiente que le hubiera gustado ser un caballo pero aquel día Dios iba a marchas forzadas y no le puso patas.
- A la retama, que no quería ser un matojo toda su vida.
- Al manzano que no quería regalar las manzanas, ¡quería cobrarlas!
- A las nubes, que les fastidiaba llevar agua en sus barrigas.
- Al agua, prisionera del río.
- Al río, aburrido de que lo mojaran constantemente...

Cuando Dios despertó de su siesta, se encontró el universo patas arriba.

Todos llevaban pancartas que decían: "IGUALDAD DE DERECHOS CON EL HOMBRE", "EL MUNDO TAMBIÉN ES NUESTRO", y frases parecidas.

Uno a uno fueron exponiendole sus quejas, hasta que le llegó el turno a la pelusa que le dijo:

- ¿Quien soy y qué hago aquí?.

Al pobre Dios le llevó trescientos años consultar en sus ordenadores y no hubo manera de identificar a la pelusa.

Como el deseo de la pelusa era que todos conocieran su existencia y que lo tuvieran presente día y noche Dios se lo cumplió.

Desató un viento terrible que se llevó al ser y lo arrojó al interior de un pozo oscuro. Cerró la tapa y le dijo:

- "Los hombres serán tus esclavos. Inventarán miles de sistemas en donde tú reinarás por completo. Naturalmente, las cosas no se consiguen gratis. Permanecerás ahí encerrado para siempre. Te conocerán y hasta maldecirán tu nombre. Te llamarás Tiempo".

Desde ese día, el tiempo vive encerrado en cajas de distintas formas y tamaños. Nosotros los llamamos relojes.

Si los acercas al oído, oirás un quejido pequeño, algo así como: "Ay, ay, ay, ay". Es la pelusa que se queja para que el hombre la oiga.

Y el hombre la oye, vaya si la oye. El hombre vive atado al tiempo y desea detenerlo. Pero Dios no lo permite.

lunes, 15 de febrero de 2010

CUENTO DE VAQUEROS "EL RODEO DEL TÍO KARL"




Carola era una vaca que vivía en el prado del Rancho Grande. Cada día masticaba hierba, meneaba la cola e iba al establo para a que la ordeñaran junto con las otras vacas.

No era una vida muy excitante pero era la única que conocía.

Un día, mientras mascaba una poca hierba, al mirar al cielo quedó asombrada al ver un cartel en el que una vaca daba coces y un vaquero la perseguía con un lazo.

Y quedó muy intrigada con ese asunto.

El sábado vio cómo llegaban coches y autocares al campo de al lado y que la gente iba entrando en una gran tienda.

Escuchó cómo sonaba música y aplausos . Entonces Carola no aguantó más cogió impulso, corrió, corrió...y…de un salto pasó por encima de la valla del rancho y ¡aterrizó en el campo de enfrente!.

Estaba contentísima. Por fin iba a saber qué es lo que ocurría allí dentro.

Claro, las otras vacas pensaban que estaba un poco loca pero a ella le daba igual.

Encontró una rendija por donde asomar la cabeza y mirar. Allí estaba el vaquero del cartel, montando un caballo con una cuerda en la mano, intentando atrapar a una res.

Con un movimiento de muñeca lanzó la cuerda por el aire, ésta voló y atrapó a la vaca que cayó al suelo.

Carola se enfadó mucho. ¡Así no se tratar a una vaca!. Pero la gente aplaudía, silbaba y pedía más.

De repente una mano le dio un azote en el trasero.

- Te toca a ti. Le dijo.

Y se encontró en el medio de la tienda. Todo el mundo la miraba y el vaquero comenzó a girar el lazo. O lazo voló por el aire y…Carola saltó. La cuerda pasó rozándola, se enganchó en una valla y el vaquero cayó dando tumbos por el suelo.

El vaquero estaba muy enfadado. Recogió el sombrero y el lazo y volvió a subir al caballo.

Esta vez Carola saltó mucho más alto, el vaquero voló por el aire y cayó encima del tío Karl que estaba comiendo un helado.El público reía, aplaudía y pataleaba.

Carola se sentía muy feliz, ¡qué bien lo estaba pasando! ¡Era mucho más divertido que pastar hierba y que la ordeñaran!.

Saludó al público que la aplaudía entusiasmado.

Ahora el cowboy estaba enfadadísimo. Amenazó a Carola con el puño y otra vez lanzó el lazo, con un rápido movimiento de la muñeca.

Pero esta vez Carola no saltó sino que hizo el pino. Cuando el lazo llegó le dio una patada y éste fue dando vueltas para caer alrededor del vaquero.

El público gritaba: ¡bravo! Era el mejor rodeo habían visto en muchos años!.

Al vaquero aún le quedaban fuerzas. Estaba furioso. ¡Ninguna vaca se iba a burlar de él!

Pero Carola hizo eso y mucho más. Cada vez que intentaba atraparla esquivaba el lazo: saltaba, se agachaba, hizo volteretas y ¡hasta un salto mortal de espaldas!

El vaquero por fin tuvo suficiente y se quedó rendido encima del caballo.
¡No podía más! Derrotado por una vaca!
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Y el tío Karl que tenía mucho ojo, comprendió que esa vaca era una estrella. Fue a hablar con los dueños del Rancho Grande y les compró a Carola.

Carola dejó de ser una vaca de rancho para pasar a ser “CAROLA LA FANTÁSTICA”, la estrella del espectáculo del tío Karl. Ella era la vaca más feliz del mundo, HIIIJAAA!

miércoles, 10 de febrero de 2010

CUENTO "¡SE BUSCA UN AMIG@!!"

¡Qué ilusionado está el puerco espín! Llega por fín el 14 de Febrero, el día del amor y la amistad en todo el mundo, y él ,que está deseando tener un amigo, lo va a buscar.

Pensando, pensando...¡decide intentarlo con Roger el conejo! Pero, el caso es que la cosa no acaba muy bien que digamos.

También lo intenta con el señor buho ...

Incluso con Ricardo el jabalí...
Pero todo va de mal en peor, nadie quiere ser su amigo. Y tú, ¿crees que lo conseguirá?

Un entrañable cuento en el que el valor de la perseverancia es el que destaca, porque ya sabes: "el que la sigue la consigue"

sábado, 6 de febrero de 2010

CUENTO AFRICANO "LA MONTAÑA LUMINOSA"



Waku era una chica muy bonita y cariñosa que vivía en Kenya, en la tribu de los masais.

En su aldea, como en muchas partes de África, tenían escasez de agua y todos andaban preocupados por lo que les iba a ocurrir.

Un día, comiendo con sus padres, los escuchó mientras ellos comentaban lo preocupados que estaban por sus cultivos, por su ganado y por ellos mismos.

Su abuelo, al que siempre le pedía consejo, le contó que había una leyenda sobre una montaña: LA MONTAÑA LUMINOSA (de la que el país de Kenia toma su nombre), a la que si subes con el corazón limpio te escucha y concede tus deseos.

Como era una chica muy valiente ,y estaba decidida a ayudar a su pueblo, se puso en camino. Subiría a la montaña luminosa le pediría agua y lluvia para todos.

Le costó mucho llegar a la cima. La montaña era muy alta y ella se fatigaba mucho.

De todo corazón, le pidió a la montaña que lloviera. Su pueblo, su tierra, su ganado necesitaba el agua para vivir …

Estuvo mucho tiempo hablando con la montaña, contándole cosas de su pueblo, de sus hermanos, historias graciosas, historias tristes y la montaña cuanto más escuchaba, más se iluminaba.

Y mientras le cantaba la canción de su tierra: JAMBO, JAMBO BWANA HABARI GANI, MZURI SANA, WAGENI, MWAKARIBISHWA KENYA YETU HAKUNA MATATA (Hola ,Hola, Señor. ¿Cómo está?. Muy bien. Los extranjeros son bienvenidos en nuestra Kenia non hay problema. Kenia es un país bonito. ¡Non hay problema!. Un maravilloso país. Todo el mundo es bienvenido)

Comenzó a notar una suave brisa a su alrededor…acompañada de una gran tormenta y de !lluvia!

Corrió todo lo rápido que pudo de regreso a su aldea porque quería celebrar con su pueblo el milagro de la lluvia.

Efectivamente,así lo hicieron,aunque sólo ella y su abuelo conocían el secreto.

La montaña se alza orgullosa en el horizonte. Sigue esperando historias que le hagan brillar más.

Y escuchar otra vez su bonita canción




martes, 2 de febrero de 2010

CUENTO "LA FLOR DE AMANCAY"

Hace muchos años, la tribu de los Vuriloche habitaba en los valles del sur de los Andes. Quintral, el hijo del gran jefe, era el joven más apuesto y valiente de la tribu. Su corazón ardía enamorado de una bella muchacha llamada Amancay.

Un día, la tribu de los Vuriloche se vio afectada por una grave epidemia y Quintral enfermó. En medio del delirio, el joven sólo repetía una palabra:

- ¡Amancay, Amancay!

El gran jefe, preocupado por el grave estado de su hijo, hizo llamar a la joven con la esperanza de que su presencia le aliviara en algo. Pero Amancay ya no estaba en la aldea. Tratando de hallar el remedio que salvara a su amado, la muchacha había acudido a la vieja hechicera.

- Solo una infusión de una flor cortada en la cumbre más alta de los Andes puede terminar con su mal- le dijo la anciana.

Sin pensarlo, Amancay trepó a la cima de la montaña donde se hallaba la hermosa flor solitaria. Justo cuando iba a arrancarla, la sombra del cóndor, guardián de las cumbres, la detuvo.

- Nadie puede robar la flor de mis montañas- dijo amenazante el ave.

Entre sollozos, la joven insistió tanto que el cóndor al fin propuso un trato:

- Yo mismo llevaré la flor a tu amado si me entregas tu corazón.

Amancay aceptó y el cóndor voló majestuoso con la flor hasta el valle donde vivía Quintral, quien sanó gracias a ella.

Durante el vuelo, pequeñas lágrimas rojas brotaron de los pétalos de la flor y fueron cayendo por el camino. Y de cada lágrima nació una nueva flor.

Desde entonces, esas hermosas flores reciben el nombre de Amancay y son el símbolo del amor: quien regala una flor de Amancay entrega con ella su corazón.

Y cada vez que el cóndor alza su vuelo siempre se oye un lamento, el lamento de Quintral por la pérdida de su amada. Escucha... escucha al viento...


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