COMETA

lunes, 16 de agosto de 2010

CUENTO "EL ORÍGEN DE LAS MARGARITAS"


Hay gente que piensa que los ángeles están todo el día jugando en el Cielo, volando entre las nubes y jugando al escondite, pero no es verdad.

Los ángeles también tienen que ir a la escuela, como el resto de los niñ@s. Los sábados y los domingos son los únicos días que pueden dedicar a jugar, entonces se van junto al gran prado que hay ante las puertas celestiales, que está lleno de flores de grandes pétalos, y el buen San Pedro vigila que no hagan trastadas.

Un domingo de verano en que el sol pegaba muy fuerte, San Pedro se quedó dormido y algunos de los ángeles más traviesos saltaron al otro lado de la verja. Desde allí pudieron ver el infierno, con sus diablillos, con sus largos y puntiagudos cuernos y sus largas colas en forma de flecha.

- ¿Nos dejáis jugar con vosotros?- pidió uno de ellos a los angeles, prometiéndoles que se portarían muy bien.

Los angelitos, que son muy inocentes, los invitaron. Así fue como los demonios comenzaron a rasgar las nubes y a arrancar flores y lanzarlas abajo, a la Tierra.

Entonces los ángeles despertaron a San Pedro quien, al ver todo el daño que habían causado los demonios, llamó a los arcángeles para que los echaran. Luego riñó mucho a los angelitos y los obligó a reparar los destrozos que habían ocasionado los demonios.

Los ángeles cosieron las nubes y volvieron a plantar las flores del campo, pero no pudieron recuperar las que los demonios habían lanzado a la Tierra.

Esas flores de grandes pétalos se quedaron mirando siempre al cielo, y cada domingo de verano brotaban al lado de los caminos y las carreteras, expectantes de que, aquel día, los ángeles descendiesen a la Tierra y se llevasen las margaritas con ellos a los prados celestiales.

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