COMETA

viernes, 25 de marzo de 2011

CUENTO "EL PIRATA QUE QUISO CAPTURAR LA LUNA"

Este cuento trata de un pirata muy, muy malvado que no quería a nadie. Vivía sólo en una isla y siempre tenía ganas de capturar algún barco. 

Un día se hizo con el barco de las flores, otro con el de los caballos, otro con el de los pájaros... y se partía de la risa con sus maldades.

- Algún día te capturaré a ti también, Luna- decía mirando hacia arriba.

Así fue como se decidió a montarse en su barco y partir en busca de la luna.

- ¡Luna, sígueme!

Pero la luna no le hizo caso. Entonces disparó el cañón contra ella, pero las balas cayeron en el mar. Y la luna seguía navegando por el cielo, como si nada.

El pirata encontró en un libro las cosas que más apreciaba la luna: "a la luna le gusta reflejarse en el agua, pasear por encima de las montañas, de los enamorados, de la poesía..."
Y como era tan malvado fue por el mundo con una red y atrapó todas estas cosas. 

Cuando la luna comprobó que todo lo que le gustaba había desaparecido de la tierra, bajó a comprobar lo que pasaba. El pirata no paraba de reír con el sable en la mano. Y la luna iba bajando más y más.

- ¡Luna! ¡Capturé a todos los barcos del mundo y ahora te voy a capturar a ti!

La luna continuaba acercándose e iba creciendo y creciendo... El pirata comenzaba a sentir un poco de miedo.
- No sabía que la luna fuese tan grande- dijo.

La luna ocupaba ya todo el cielo, de repente se detuvo. El pirata se quedó mirándola asombrado. Sintió un fuerte escalofrío, ¡ya no era un pirata feroz!

- Luna, maravillosa luna, tu eres quien me capturó a mi.

La luna brilló para el solo toda la noche. Después, lentamente fue subiendo y haciéndose cada vez más pequeña. Flotó sobre el mar, sobre la isla, donde ahora había alguien que quería a la luna y a quien la luna quería.

Ahora el pirata baila de alegría y todas las noches le canta a su amada.
(Adaptación del cuento de Dennis Hasley)

domingo, 20 de marzo de 2011

CUENTO "LAS PRIMERAS FRESAS"


Cuando el mundo era nuevo el Creador hizo a un hombre y a una mujer. 




Los hizo a la vez, para que ninguno de los dos estuviera solo. Ellos se casaron y vivieron juntos y fueron felices durante mucho tiempo.


Pero una tarde, el hombre volvió a casa de cazar y vio que la mujer aún no había empezado a preparar la comida. Estaba fuera recogiendo flores.

El hombre se enfadó:

- ¡Tengo hambre!- dijo en tono irritao- ¿Acaso esperas que coma flores?

La esposa se enfadó también. Quería disfrutar de la belleza de aquellas flores con su marido. Para eso las había recogido.

- Tus palabras me ofenden- le dijo- No voy a seguir viviendo contigo.

Se volvió hacia el Oeste y se encaminó hacia el Sol. Su marido, arrepentido, la siguió pero no podía alcanzarla. La llamó a voces, pero ella no le oyó.

El Sol observó al marido seguir a su esposa. Viendo la tristeza del hombre se apiadó de él y decidió ayudarle.

El Sol iluminó la Tierra con su luz delante de la mujer. Y allí donde la luz resplandencía, crecían fresas. Estaban maduras y parecían riquísimas, más la mujer no se fijó en ellas y siguió caminando.

Pero sucedió que la mujer tropezó y al caer al suelo vió aquella fruta apetecible. Arrancó una y la probó ¡Nunca había comido una cosa igual! Su dulzor le recordó lo felices que habían sido ella y su marido antes de reñir.

- Tengo que recoger alguno de estos frutos para mi marido, se dijo, y se puso a recoger fresas.

Estaba en esta labor cuando el hombre la alcanzó. Se reconciliaron compartiendo el dulzor de las fresas.

Aún en la actualidad, cuando los cheroquis comen fresas recuerdan que tienen que ser siempre amables unos con otros; recuerdan que la amistad y el respeto son tan dulces como el sabor de las fresas rojas maduras.
(Adaptación del cuento de Joseph Bruchac)


lunes, 14 de marzo de 2011

CUENTO "EL CENICIENTO IRLANDÉS"



Había unha vez en Irlanda, un rey y una reina que tenían un hijo llamado Billy Beg.

En una ocasión la reina quiso hacerle un regalo especial a su hijo y le regaló un toro.

Un fatídico día la reina falleció, pero antes de morir le hizo prometer a su esposo que nunca separaría a Billy de su toro, promesa que el rey aceptó sin reparos.

Al cabo de un tiempo el rey se volvió a casar. La nueva reina detestaba a Billy y a su toro.
Como no encontró ninguna manera de separarlos, decidió urdir un plan para matar al animal.

(Recogido del dossier educativo del Auditorio de Galicia)

HAPPY ST. PATRICK´S DAY IRELAND!

miércoles, 9 de marzo de 2011

CUENTO "EL ÁNGEL GUARDIÁN DEL MAR"


Hace muchos, muchísimos años, un viejo marinero paseaba por la playa. Paseando paseando, llegó ante la entrada de una gruta profunda y oscura de la que salían unos lastimeros sollozos. El viejo marinero, llevado por la curiosidad, entró en la gruta.

No había dado cuatro pasos cuando encontró a una hermosa muchacha que lloraba desconsoladamente. El viejo marinero le preguntó:

- ¿Por qué lloras, muchacha?

Y ella entre lágrimas le contestó:

- Mi peine de oro se ha caído en ese pozo que va a parar al fondo del mar.

Entonces, el viejo marinero, compadeciéndose de la muchacha, la quiso ayudar. Sin perder tiempo fue a buscar sus redes y su caña de pescar y regresó a la gruta. Prueba que probarás, pesca que pescarás consiguió al fin recuperar el peine de oro y se lo devolvió a su dueña.
La muchacha, que en realidad era una sirena, se sintió muy agradecida y dijo al marinero. 

- A cambio de tu gran favor, pídeme lo que quieras y yo lo lograré.

- Nada para mí, dijo el marinero. Sólo quiero que siempre haya vida en el mar.

La sirena concedió el deseo al viejo marinero y desde entonces es el angel guardián del mar. Con su canto nos hechiza, nos atrae... Pide nuestra colaboración.


miércoles, 2 de marzo de 2011

CUENTO "EL ESPÍRITU DEL BOSQUE"


Leonardo era un caso único en el mundo. Pasaba muchos apuros para vivir del oficio de leñador porque era incapaz de hacerle daño a un solo árbol.

Salía cada mañana de su cabaña y pasaba todo el día caminando por el bosque. Cuando volvía sus manos estaban vacías. Amaba muchos a los árboles. Le daba pena lastimarlos y se compadecía de todos. Si eran jóvenes decía:

- Ni pensar en acabar con ellos. Aún tienen mucho que crecer.

Si eran grandes y hermosos pensaba:

- ¿Cómo voy a cortarlos? ¡Necesitaron tantos años para crecer! ¡Que maravilla de bosque! ¿Quién soy yo para acabar con él?  El tiempo de vida que le queda a estos árboles es sagrado.

De este modo sólo hacía leña con las ramas  que encontraba caídas en el suelo.

Un día, al regresar a su cabaña, alguien estaba esperando por él. Un caballero vestido con distinción estaba en la puerta y le dijo:

- Por fin conozco al leñador que se compadece de los árboles y respeta su vida. No pensaba que existiera en el mundo alguien así. Quería conocer el por qué actúas de esta manera.

Y Leonardo a pesar de la sorpresa inicial le respondió:

- Cuando tenía catorce años corté un árbol. Estuvo tres días y tres noches llorando savia. No lo pude olvidar. Un árbol es un ser indefenso ante una persona. No volví a cotar otro en mi vida, pero sigo siendo leñador porque no me decidí a cambiar de oficio y, a mis años, ya es tarde para aprender otro.

El misteriosos caballero buscó en el interior de sus vestiduras. En su mano apareció algo muy pequeño. Se lo ofreció a Leonardo diciendo:

- Toma esta semilla. Dentro hay  un árbol del que nunca escuchaste hablar. En poco tiempo germinará y una flor que nunca vistes lucirá en la noche. Entonces, tu vida cambiará"

Y así fue. Con el tiempo nació un árbol que le cantaba. Susurraba sonidos, consejos y le hablaba de otras tierras, de sueños...y Leonardo nunca jamás se volvió a sentir solo.
Adaptación libre del cuento de Joan Manuel Gisbert
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