COMETA

martes, 26 de enero de 2010

CUENTO "UN AGENTE ESPECIAL, UN DONUTS Y UNA PALOMA ¿DE LA PAZ?...

Érase que se era un agente especial que tenía una delicada misión: cuidar un maletín que podía destruir el mundo.

Érase que se era una paloma que se le acercó.

Érase que se era un donuts que todo lo empezó.

¿Cómo podía el agente solucionar un problema para el que no lo entrenaron?: ¡ENFRENTARSE A UNA PALOMA!.

Un cuento que nos hace reflexionar sobre la fragilidad de la "paz", que puede romperse por circunstancias absurdas e inexplicables y sumergirnos en la oscuridad.

jueves, 21 de enero de 2010

CUENTO "LOS DUENDES DE LOS COLORES"



Cuentan que hace mucho tiempo los duendes de los colores empezaron a pelearse. Cada uno quería ser el más importante, el más útil, el más guay.

EL DUENDE VERDE dijo: “Sin duda yo soy el más importante. Soy la vida y la esperanza. Estoy en la hierba, los árboles y las hojas. Sin mi todos los animales morirían. Mirad alrededor y vereis que estoy en la mayoría de las cosas”.

El DUENDE AZUL interrumpió: “Tú solos piensas en la tierra, pero mira el cielo y el mar. El agua es la base de la vida y son las nubes las que la absorben del mar azul. El cielo da espacio, paz y serenidad. Sin mi paz no seríais más que aficcionados”.

EL DUENDE AMARILLO soltó una risita: “¡Vosotros sois tan serios!. ¡Yo traigo al mundo risas, alegría y calor!. El sol és amarillo, la luna amarilla y las estrellas son amarillas. Cada vez que miráis a un girasol el mundo entero comienza a sonreir. Sin mi no habría alegría. ¡Fastidiaros!

A continuación tomó la palabra el DUENDE NARANJA: “Yo soy el color de la salud y de la fuerza, de las vitaminas más importantes. Pensad en las zanahorias, las calabazas, las naranjas, los mangos y las papayas. Y cuando coloreo el cielo, mientras sale y se pone el sol, mi belleza es tan impresionante que nadie se acuerda de vosotros” ¡Chincha rabincha!

EL DUENDE ROJO no podía contenerse por más tiempo y saltó: “Yo soy el color del valor y del peligro. Estoy dispuesto a luchar por una causa. Traigo fuego a la sangre. Sin mi la tierra estaría vacía como la Luna. Soy el color de la pasón y del amor, de la rosa roja, de la flor de Pascua y de la amapola”.

EL DUENDE VIOLETA habló con gran pompa: “Soy el color del poder, de la autoridad y de la sabiduría.
La gente no me cuestiona, me escucha y obedece.
Así que ya sabeis yo soy el mejor y no se hable más!”.

EL DUENDE AÑIL habló mucho más tranquilamente, que los otros, pero con igual determinación: "Pensad en mi. Soy el color del silencio. Represento el pensamiento y la reflexión. Me necesitais para el equilibrio y la paz del corazón”.

Así fue como los duendes de los colores estuvieron a presumir, cada uno convencido de que él era el mejor. Cada vez gritaban más y más fuerte…

De repente, apareció un resplandor de luz blanca y brillante. Había relámpagos y truenos que resonaban con estrépito. La lluvia empezó a caer a cántaros,implacablemente.
Los duendes de los colores se escondieron con el miedo y se abrazaron unos a otros buscando protección.

Entonces, el hada de la lluvia hizo su aparición y habló: “¿Estáis peleando duendes locos contra vosotros mismos, intentando cada uno dominar al resto?. ¿No sabéis que todos sois importantes?
Cada uno tiene una labor única, especial y diferente pero, juntos sois una maravilla. Juntad vuestras manos, venid conmigo y haced lo que os digo”



Así fue como los mandó colocar formando un arco el cielo, primero el rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y por último el violeta.

El resultado fue maravilloso: le llamó EL ARCO IRIS. Y les dijo a los duendes:

Cada vez que os vean en el cielo todos recordarán lo que significa estar unidos.
Este es mi mensaje: ¡TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS!

Ahora ya sabéis lo que dice un arco iris cuando aparece en el cielo.

Y si pones atención seguro que escuchas al hada de la lluvia y a los duendes cantar y mandar su LLUVIA DE AMOR.





sábado, 16 de enero de 2010

CUENTO "LOS DOCE MESES"

En un país donde los veranos son suaves y los inviernos gélidos, allá en medio de la montaña vivía Marushka en compañía de su madrastra y de su hermanastra.

Marushka era odiada por las dos mujeres que planeaban su muerte.
Esperaron a que llegara el invierno para poner en práctica su plan. De este modo le ordenaron que fuera a buscar violetas a la montaña.

- ¿Violetas en enero?- preguntó Marushka .

- ¡Haz lo que te decimos! ¡Estamos cansadas de tanto invierno y queremos violetas! ¡No vuelvas sin ellas o no entraras jamás en esta casa!.

La joven se marchó convencida de que nunca las encontraría.

Atravesó el bosque y subió a la montaña donde florecían las violetas en primavera. Pero todo estaba cubierto de un manto de color blanco.

Oscurecía , estaba cansada y muerta de frío. De repente un extraño resplandor apareció en frente. Se dirigió hacia allí y encontró doce figuras silenciosas alrededor de una hoguera.

- Permitidme por favor calentarme en vuestra hoguera. Le dijo al anciano que estaba sentado en una piedra en forma de trono.

- Dime niña, le respondió éste, ¿qué te ha traído hasta aquí?

Como podéis imaginar, una vez que la joven le dijo lo de las violetas , el anciano decidió ayudarla, ya que él era el mes de Enero y tenía el poder para hacerlo.

- ¡Ven hermana Abril -exclamó- y trae contigo las violetas!.

Acto seguido, una de las figuras encapuchadas se levantó y se despojó de la capa. Una joven hermosísima fundió la nieve donde florecieron un sinfín de violetas.

- Toma cuantas violetas necesites –le dijo Abril-, pero no le digas a nadie cómo las has conseguido.
Marushka recogió las violetas, les dio las gracias y se puso en camino a su casa.

Al llegar tanto su madrastra como su hermanastra se maravillaron ante la visión de las violetas invernales, pero no les gustó nada que Marushka hubiera regresado sana y salva.

Así que a los pocos días le pidieron fresas.

Marushka regresó de nuevo al lugar donde estaban los doce meses . Al explicarles lo de las fresas fue el mes de Julio el que la ayudó.

Así fue como pudo regresar a su casa con las fresas para cumplir el capricho de la madrastra y hermanastra.

Que al poco la mandaron a buscar manzanas.

El mes de Octubre fue el encargado de ayudarla esta vez. Fundió la nieve, hizo aparecer un manzano, y le dijo que lo sacudiera y recogiera las que cayeran. Como Marushka no quería abusar más de los doce meses lo sacudio con muy poca fuerza y sólo cayeron dos manzanas.

Al llegar a casa su madrastra y su hermanastra se enfadaron tanto que la acusaron de comer el resto, le llamaron mentirosa y la golpearon con la escoba.

Ambas decidieron ir a buscar más manzanas siguiendo las huellas de Marushka.

Al llegar al lugar donde se encontraban los doce meses del año, no hicieron caso de las figuras. Se calentaron en la hoguera mientras hablaban mal de Marushka.

Cuando Enero les preguntó:

-¿Qué os ha traído a este lugar?

Su respuesta fue: - ¿y a ti qué te importa viejo loco?.

Entonces el rostro de Enero empezó a oscurecerse, levantó su vara y ordenó al viento que soplara.

Las dos mujeres fueron incapaces de encontrar el camino a casa , no se sabe si se precipitaron por la grieta de un glaciar o si la nieve las enterró. El caso es que nadie volvió a saber de ellas.

Marushka quedó sola en su casa pero cada vez que entraba un nuevo mes lo saludaba como un viejo amigo.

Cuando llegó el mes de Octubre un joven llamó a su puerta pidiendo trabajo en el lagar para hacer sidra.
Ya os imagináis cómo acaba esta historia.

Se enamoró de Marushka, se casaron y tuvieron muchos hijos.

Marushka demostró ser una madre sabia y cariñosa.

Enseñó a sus hijos que a medida que pasan los meses, éstos vienen hasta nosotros, uno tras uno, y que cada uno de ellos, desde el caluroso Julio al gélido Enero, es una bendición del cielo y un buen amigo al que se ha de querer y respetar.

Y LO MÁS IMPORTANTE ¡A CELEBRAR LA VIDA Y DEJAR EN LA TIERRA TU MEJOR SEMILLA!

martes, 12 de enero de 2010

CUENTO "LOS HIJOS DE LA LUNA"


Había una vez una niña que hablaba con la Luna. Se llamaba Yiria.

Todas las noches, desde la ventana de su casita de madera, Yiria contemplaba la luna y le decía:

- Luna, yo quiero ser una viajera como tú. Tú eres libre y paseas con las estrellas. Yo, por el contrario, estoy en esta casa y mi vida es siempre lo mismo.

Y así noche tras noche seguía:

- Luna, yo quiero ser viajera como tú. Las estrellas Sirio y Aldebarán son tus amigas. Ellas te cuentan muchas cosas del mundo, yo quiero conocer el mundo.

Durante mucho tiempo, cada noche, la niña le hablaba a la LUNA, pero la Luna parecía no darse cuenta.Image Hosted by ImageShack.us


Hasta que una noche ésta se detuvo y oyó con atención lo que le decía. Después de mucho pensar, la Luna, encontró la manera de realizar los deseos de la niña.

Con mucha paciencia y esmero fabricó una diminuta armónica de plata, la pulió y, con su gran sabiduría de viajera celeste, le afinó los sonidos.

Al terminar llamó al viento al que encomendó la búsqueda de 7 luciérnagas. Cuando éstas llegaron la Luna les dijo:

- A vosotras mis compañeras de la noche les pido que lleven esta armónica de plata a Yiria.

Una mañana la armónica apareció apretadita entre las manos de la niña. Ella había soñado que unas luciérnagas se la traían de parte de la Luna y, cuando la pasó por los labios soplándola suavemente, se oyó la melodía más hermosa del mundo.


Mediante la melodía Yiria veía paisajes, casas, gente y animales de lejanos países. Escuchaba cantos y música y una voz dulce le contaba bellas historias de esos lugares. De esta manera la niña pudo viajar y conocer el mundo.

Agradecida, decidió contar esos cuentos a todas las gentes de su pueblo para darles un poco de felicidad.
Por eso es que, desde lejanos tiempos, en muchos lugares de la tierra, a los contadores de cuentos nos llaman
LOS HIJOS DE LA LUNA.
Como comprenderéis ella siempre está en nuestro corazón.


sábado, 9 de enero de 2010

CUENTO "LAS CUATRO ESTACIONES"

Erase que se era un burrito llamado Lelo que, harto del frío del invierno, sueña con la llegada de la primavera.

Este cuento cantado narra lo que pasa cuando la primavera llega: tendrá que trabajar mucho, así comienza a soñar con el verano.

En el verano, como comprenderéis, también tiene que trabajar. En el otoño trabaja... y acaba dándose cuenta de lo bien que estaba en el invierno.

Un pequeño cuento que nos enseña que debemos gozar de cada uno de los momentos de la vida.


martes, 5 de enero de 2010

CUENTO "UNA MÁGICA NOCHE DE REYES"



Este cuento está dedicado a tod@s aquell@s que creen en la magia y la ponen en práctica día a día.

Adrián, de 7 años, no podía dormir. Era la noche de reyes y estaba muy nervioso, cerró los ojos mientras pensaba que los reyes ya estarían llegando.

De repente escuchó un ruido en la ventana, una luz muy fuerte entraba por ella mientras un señor de barbas blancas le sonreía y hacía señales para que abriera. Adrián pensaba que estaba soñando.

Cuando abrió la ventana el señor le dijo que era el Rey Melchor quien necesitaba su ayuda para repartir regalos por el mundo.

Sin pensarlo dos veces Adrián se subió de un salto al camello. También estaban Gaspar y Baltasar, ¡qué suerte!

Fueron por el cielo volando en sus camellos. ¿Sabes cual fue el primer lugar que visitaron? Pues Marruecos. Las puntas de las mezquitas y las casitas se veían desde allí arriba.

Comenzaron a repartir juguetes y repusieron fuerzas con dátiles y leche de cabra.
Hummm, ¡Exquisitos!

La siguiente parada fue en África, en la selva del Congo. Adrián se moría de calor, ¡en Navidad!, ¡qué cosa tan rara!. En su país siempre hacía frío.

Entraron en la cabaña de un niño que se llamaba BULA-BULA y le dejaron un hermoso tambor.

Subieron de nuevo a los camellos y mientras volaban a otro sitio los reyes le explicaron lo del clima: mientras en su país es invierno es verano en otros y luego al revés. Incluso hay países en los que siempre hace calor y en otros siempre frio.

Mientras ya estaban en el Polo Norte.
Casitas de hielo llamadas iglús, hielo por todas partes y regalos para los niñ@s esquimales.

A Kika le dejaron un bonito trineo.

Adrián tenía ganas de quedar a patinar un rato pero aún quedaba mucho trabajo así que se marcharon.

En esto Adrián se dio cuenta de que no habían ido a la India.
Y ocurrió algo que no os podéis imaginar: los reyes le dijeron que no tenían ningún pedido de allí. Adrián alucinaba ¡todos los niños del mundo deberían de tener regalos!

Ni corto ni perezoso, Adrián, decidió renunciar a los juguetes que les había pedido e incluso repartir todos los juguetes que tenía, que eran muchísimos.

De esta manera fueron repartiendo balones, peluches, cuentos, trenes, bicis…

Los reyes quedaron asombrados por la generosidad que demostró y le felicitaron de corazón.

Al acabar la noche regresaron a la habitación de Adrián. Se despidieron con tristeza pero los reyes tenían que volver a Oriente.

El día 6 de Enero Adrián encontró la habitación llena de regalos y una nota que decía:
“SI ENTREGAS AMOR ESTE VOLVERÁ A TI POR TRIPLICADO”

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